viernes, 24 de agosto de 2018

RESPUESTAS 2



En internet, específicamente en facebook un amigo subió una imagen con el siguiente texto:
“Según la Biblia el mandamiento más importante es NO MATARÁS, pero también en la Biblia, Dios asesina a más de 250 millones de personas (sumando a la humanidad entera durante el diluvio), incluidos los niños primogénitos de Egipto. Mientras, también en la Biblia, satanás/el diablo, es decir el malo, mata a sólo 2 personas”

Bueno, básicamente entiendo que este texto fue escrito por alguien que no ha leído-estudiado la Biblia. Y para lograr toda la hazaña de estudiar la Biblia se debe tener en cuenta un dato (Entre muchos otros) que siempre se olvida: “Un texto sin contexto, es solo un pretexto”. ¿Qué significa esto? Simplemente que no podemos basarnos en un texto breve de la Biblia para sacar conclusiones a diestra y siniestra, hay que analizar lo que explica el resto de las escrituras además del contexto histórico del hecho cuestionado.

Primero, según la Biblia, no veo dónde dice que el mandamiento más importante sea el “No matarás” y con esto no estoy diciendo que no es importante, y tampoco le estoy restando culpabilidad a un hecho tan aberrante como quitar la vida.
Básicamente todos los mandamientos se resumen en dos:
1.   Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente;
2.   Y a tu prójimo como a ti mismo.
Cumpliendo con esto no existirían tantas aberraciones en nuestra sociedad, si amáramos a Dios por sobre todas las cosas seríamos obedientes a Él, lo que implicaría que no dañaríamos su creación (Nuestro planeta) ni a ningún ser humano.
Ahora, me imagino que aquí se hace hincapié a las órdenes de Dios de destruir a pueblos enteros sin perdonar ni a los niños.
“Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.” Josué 6:21
“Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie. Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroset- goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, hasta no quedar ni uno.” Jueces 4: 15 - 16
 “Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia” Deuteronomio 7:1 - 2
Pero insisto, no se puede tomar un texto sin su contexto. Siendo Dios el Creador, el que da vida, es obvio que Él y sólo Él puede quitar una vida. No así nosotros.
Paso a redactar la entrevista realizada por Lee Strobel al Dr. Norman L. Geisler.

- En 1947 - comencé - ,  Thomas Paine escribió lo siguiente en "La Edad de la Razón" "Cuando leemos las historias obscenas, el libertinaje voluptuoso, las crueles y torturadoras ejecuciones, la implacable venganza con lo que más de la mitad de la Biblia está llena, sería más lógico que lo llamáramos el trabajo del demonio, que la palabra de Dios"
Geisler: ante todo, diría que es digno de lástima por no tener una Biblia. Cuando escribió la primera parte de "La Edad de la Razón", no tenía una. Aunque aparte de eso, creo que confunde dos cosas:
1.- Lo que la Biblia registró.
2.- Lo que la Biblia aprueba.

Por ejemplo, la Biblia narra las mentiras de Satanás y el adulterio de David, pero no los aprueba. Es cierto que hay muchas historias crudas en la Biblia. El libro de Jueces narra la violación de una mujer, que después cortaron en doce pedazos, mandando un pedazo a cada una de las tribus de Israel. Sin embargo, la Biblia no aprueba eso. En segundo lugar, considero que Paine sólo está en realidad equivocado. La Biblia no tiene ninguna ejecución cruel y torturadora que ordenara Dios.
(Debemos volver a recordar que hay situaciones narradas en la Biblia, pero no necesariamente aprobadas). ...
ÓRDENES DE DIOS DE MATAR.
Lee Strobel: Usted habla de amor y misericordia, pero esas cualidades son difíciles de comprender cuando vemos a Dios ordenando un genocidio al decirle a los israelitas en Deuternomio 7 que a los cananeos y a otras seis naciones debían "destruirlas por completo... ni le tendrás compasión" Y eso no fue un incidente aislado, Dios ordenó la ejecución del primogénito de cada egipcio; inundó el mundo y mató miles de personas; les dijo a los israelitas: "Así que ve y ataca a los amalecitas ahora mismo. Destruye por completo todo lo que les pertenezca; no les tengas compasión. Mátalos a todos, hombres y mujeres, niños y recién nacidos, toros y ovejas, camellos y asnos". Eso parece más un Dios violento y brutal que uno amoroso ¿Cómo se puede esperar que las personas lo adoren si ordena la matanza de niños inocentes?
Geisler: Esto enseña, que el carácter de Dios es absolutamente santo y que tiene que castigar el pecado y la rebelión. Es un juez justo; es innegable que esto es parte de Él. Pero, en segundo lugar, su carácter es también misericordioso. Escuche: Si alguien quiere escapar, le dejará.
Lee, acaba de mencionar todo un conjunto de asuntos buenos que merecen una respuesta bien pensada ¿Tiene objeción a que repasemos esos pasajes con más detenimiento? Si lo hacemos así, veremos el mismo patrón una vez tras otra.
Empecemos con los amalecitas. Oye. Lee, lo que menos tenían era de inocentes. De eso nada. Estas no eran personas buenas. Es más, eran totalmente pervertidas. Su misión era destruir a Israel. En otras palabras, cometer genocidio. Como si eso no fuera lo suficientemente malo, piense en lo que estaba en juego. Israel era el pueblo escogido a través del cual Dios traería salvación al mundo entero por medio de Jesucristo.

Lee Strobel: ¿Así que lo que está diciendo es que merecían la destrucción?

Geisler: La destrucción de su nación se necesitaba debido a la gravedad de su pecado. Si hubiera algún remanente incondicional que sobreviviera, quizá hubiera reanudado su agresión contra los israelitas y el plan de Dios. Estas eran personas persistentes, crueles y guerreras. Para mostrarle lo reprobables que eran, le diré que perseguían a los israelitas y asesinaban cobardemente a los más vulnerables entre ellos: Los débiles, ancianos e inútiles que se quedaban atrás. Querían eliminar hasta el último de los israelitas de la superficie de la tierra. Dios hubiera podido lidiar con ellos a través  de un desastre natural como una inundación, pero en lugar de eso usó a Israel como su instrumento de justicia. Tomó medidas no sólo en beneficio de los israelitas, sino que en el fondo sería en beneficio de todos a lo largo de la historia por la salvación que ofrecería el Mesías que nació entre ellos.
Lee Strobel: ¿Y los niños? ¿Por qué asesinaron a niños inocentes?

Geisler: No olvidemos que técnicamente nadie es en verdad inocente. La Biblia dice en Salmos 51 que todos somos malos de nacimiento; o sea, con la tendencia a rebelarnos y cometer el mal. También debemos tener en mente la soberanía de Dios sobre la vida. En cierta ocasión, un ateo mencionó este asunto en un debate y le respondí diciendo: "Dios creó la vida y tiene el derecho de tomarla. Si usted puede crear vida, tiene el derecho de tomarla. Si no puede crear vida, no tiene ese derecho".

Las personas dan por sentado que lo que es malo para nosotros lo es también para Dios. Sin embargo, es malo que le quite la vida a usted, porque no la hice no soy dueño. Por ejemplo, es indebido que entre en su patio y arranque sus plantas, las corte, destruya, transplante y mueva de un lugar a otro. Lo puedo hacer en mi patio porque  soy el dueño de mis plantas allí.
Dios es soberano sobre todo de la vida y tiene el derecho de tomarla si lo desea. Es más, tenemos tendencia a olvidar que Dios toma la vida de cada ser humano. Se llama muerte. La única pregunta es cuándo y cómo, lo cual tenemos que dejárselo a Él.
Lee Strobel: Pero ¿Y los niños...? - insistí.
Geisler: Social y físicamente el destino de los niños a través de la historia siempre ha estado con sus padres, ya sea para mal o para bien.
Así que, Lee, usted necesita entender la situación entre los amalecitas. En esa cultura mala, violenta y depravada por completo, no había esperanza para esos niños, esa nación estaba tan contaminada que era igual que la gangrena que se apodera de la pierna de una persona, de modo que Dios tuvo que amputar la pierna o de lo contrario la gangrena se hubiera extendido y no hubiera quedado nada. En cierto modo, la intervención de Dios fue un acto de compasión.
Lee Strobel: ¿Compasión? ¿En qué forma?
Geisler: De acuerdo con la Biblia, cada niño que muere antes de la edad de la responsabilidad se va al cielo a pasar la eternidad en la presencia de Dios. Ahora, si hubieran seguido viviendo en esa horrible sociedad, pasando a la edad de la responsabilidad, sin duda se hubieran vuelto corruptos y, por consiguiente, perdidos para siempre.
...

Lee Strobel: Si al fin y al cabo fue mejor para esos niños morir antes de la edad de la responsabilidad pues se irían al cielo, ¿Por qué no se puede decir lo mismo de los niños que antes de nacer los abortan hoy?
Si los abortan, de seguro se irán al cielo, pero si nacen y crecen a lo mejor se rebelan contra Dios y acaban en el infierno ¿No es eso un argumento sólido a favor del aborto?
Geisler: No, eso es una falsa analogía. En primer lugar, Dios no ordena a nadie que aborte. A decir verdad, el aborto es contrario a las enseñanzas de la Biblia. Recuerde, Él es el único que puede decidir tomar una vida porque es el Supremo Autor de la vida. En segundo lugar, hoy no tenemos una cultura que es absolutamente corrupta como la sociedad de los amalecitas. En esa cultura, no había esperanzas; hoy tenemos esperanza.

Lee Strobel: ¿Así es que no crees que Dios fue irrazonable al ordenar la destrucción de los amalecitas?
Geisler: Tiene que recordar que a estas personas se les dio bastantes oportunidades para cambiar su modo de vida y evitar todo esto. Es más, si toma a todos los cananeos junto con los amalecitas, tuvieron 400 años para arrepentirse. Ese es un tiempo bien largo. Por último, después de esperar siglos para darles la oportunidad de abandonar sus sendas hacia la autodestrucción, la naturaleza de Dios demandó que lidiara con su deliberado mal. Sin duda, no actuó con precipitación.
Ahora, tengamos en mente que esos que deseaban librarse de esta situación, tenían que hacerlo; por eso tuvieron una gran oportunidad a través de los años. Sin duda, los que quisieron salvarse de la destrucción huyeron y se liberaron.
En Josué 6, donde la Biblia nos habla de la destrucción de Jericó y los cananeos, tienen el mismo patrón. Esta fue una cultura malvada hasta lo más profundo, tanto que la Biblia dice que le producía repugnancia a Dios. Eran brutales, crueles, cometían incesto, eran bestiales, practicaban la prostitución ritual, incluso sacrificaban a los niños en el fuego. Pertenecían a una cultura pendenciera que deseaba aniquilar a los israelitas..  el propósito de Dios en este caso era destruir la nación corrupta porque la formación nacional era por herencia mala, no la de destruir personas si decidían arrepentirse...
... Y considere esto: La mayoría de las mujeres y los niños deben haber huido antes que comenzara la verdadera pelea, dejando atrás a los guerreros para que se enfrentaran a los israelitas. Los que se quedaron a pelear quizá fueron los más tercos, los que por capricho se negaron a irse, los portadores de la cultura corrupta. De modo que en realidad no se sabe a ciencia cierta cuantos niños y mujeres participaron en esta pelea.

Además, bajo las reglas de conducta que Dios les dio a los israelitas, cuantas veces entraran a una ciudad enemiga debían hacerles primero una oferta de paz. La gente tenía que elegir: o aceptaban la oferta, en cuyo caso no los ejecutarían, o rechazaban la oferta a su propio riesgo. Eso es apropiado y justo.
Dios no es caprichoso, ni arbitrario, ni cruel. Sin embargo, Lee, tengo que decirle algo: No cabe duda que es Justo. Su naturaleza demanda que tiene que lidiar con gente corrupta que por capricho y con terquedad persisten en su maldad ¿Y eso no es lo que Él haría? ¿No es eso lo que queremos para que se haga justicia? Una de las cosas clave que hay que recordar es que a través de la historia es compasivo, misericordioso y bondadoso con todos los que se arrepienten y se vuelven a Él. Al final, todos veremos su justicia.
Tomado del libro: "El caso de la fe" de Lee Strobel.

En Egipto se realizo primero que nada una petición “Deja ir a mi pueblo”, a lo que el Faraón respondió negativamente, plaga tras plaga se negaba y se arrepentía, endurecía su corazón continuamente, Faraón pudo dejar que se fueran después de tantas evidencias del poder de Dios, pero no lo hizo. Manipular la historia es obra maestra de los mayores imperios de la humanidad, manipular los hechos es algo que ocurre todos los días en todos los gobiernos.
En toda la Biblia se desarrolla una línea argumental “El rescate de la raza humana” y la existencia de Israel era uno de los primeros pasos, por medio de esta raza vendría a manifestarse el Mesías (Jesucristo), situación que a simple vista no preocupa a muchos, pero si se investigara profundamente podríamos ver que estamos en medio de una gran guerra por nuestras almas.
El asesinato/homicidio, es privar de la vida a alguien ilegalmente. El matar, es privar de la vida a alguien legalmente. Dios ha dicho: “No matarás”; no ha dicho, “No asesinarás”. Después de todo, Dios dice que matar en defensa propia es justificable: “Si el ladrón fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que lo hirió no será culpado de su muerte.” (Ex 22:2). Si el tema fuera simplemente matar de cualquier manera, ¿por qué Dios entonces diría que matar en defensa propia es permisible? Él no lo haría.
Y volviendo a este punto, esas naciones no tenían nada de inocentes.
“Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dicen de vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tu nación has sido; por tanto, no devorarás más hombres, y nunca más matarás a los hijos de tu nación, dice Jehová el Señor. Y nunca más te haré oír injuria de naciones, ni más llevarás denuestos de pueblos, ni harás más morir a los hijos de tu nación, dice Jehová el Señor. Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí.” Ezequiel 36:13-17
Entonces, es bastante probable que hasta los niños más pequeños portaran las enfermedades de transmisión sexual y otros males infecciosos que deben haberse extendido por esas ciudades; de ser así, pueden haber representado un grave peligro para la salud física de los israelitas.
El hecho de conocer al pueblo de Israel es base para decir: Aquí hay algo especial ¿Cómo es posible que un pueblo de la antigüedad haya sobrevivido hasta la actualidad?
¿Cómo es posible que una profecía  en Amós 9: 14 – 15 se haya cumplido el 14 de mayo de 1948? El libro de Amós fue escrito cerca del año 803 a. C. Con casi 2800 años de diferencia se anticipó el regreso de Israel a su tierra.
“Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo.” Amós 9:14 – 15
Ahora, al decir que el diablo sólo mató a dos personas. Faltan muchos supuestos a esta afirmación, primero, hay un texto que dice “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10:10.
Cuando habla del ladrón, se refiere al diablo, y dice que viene para “Hurtar y matar y destruir” ¿Cómo es posible matar a un ser humano y después destruirlo? Es posible, porque la mayoría no entiende que después de la muerte viene el juicio y tu destino eterno, en compañía de Dios o en el infierno.
El diablo es padre de mentira, tanto así que ha logrado que el mundo piense que él es un mito, que no hay vida después de la muerte, y desde ese punto de vista ha enviado a millares de millares al infierno. Basta con analizar el testimonio de ex brujos que hablan de este ser y su maligna naturaleza, y su desprecio por la humanidad. El contexto deja inválida esa supuesta inocencia de este maléfico personaje.


martes, 9 de enero de 2018

RESPUESTAS 1.

Pero antes de responder, debo aclarar algunas situaciones que están mal entendidas, culturalmente se ha descendido a un nivel muy bajo de entendimiento, lo que no es una ofensa, ni nada parecido, es algo natural en un mundo imperfecto, un mundo donde todos calificamos como seres imperfectos, de lo contrario la historia de la humanidad sería muy diferente a la que conocemos.


Uno de esos detalles es confundir religión con creer en Dios.

Varias veces he conversado con personas y les he pronunciado la diferencia que existe entre religión y Dios, o religión y cristianismo, o les he dicho soy creyente, pero no religioso, y ellos me miran extrañados diciendo “Es lo mismo”

Siempre se entra en confusión al opinar sobre estas dos palabras: “Religión – Cristianismo” se piensa que son la misma situación.

Pero tenemos que entender que Religión y cristianismo pueden llegar a ser dos situaciones muy distintas.

La religión es el esfuerzo humano por llegar a Dios, ya sea por imagen y/o falsa piedad (Puede estar envuelto con buenas o malas intenciones, con buenos y malos resultados), pero denota un esfuerzo humano, un sacrificio. Pero la biblia es clara al decir “la salvación no es por obras” No sólo porque Dios lo establece así, también es porque nuestra naturaleza es así, somos pecadores (sabemos hacer lo correcto, pero la mayoría de las veces no lo hacemos).

Pero el cristianismo es seguir a Cristo, buscar de Dios para hacer su voluntad, aceptar la salvación que entrega Dios como lo que es, un regalo que no merecemos y que nunca podríamos ganar con nuestro máximo esfuerzo. 

Cuando Jesucristo estuvo en la Tierra, en ningún momento quiso formar una religión, nunca habló de construir edificios y desarrollar manuales de comportamiento (Si alguien lo hace está bien, pero no es la base del cristianismo). Él habló de una iglesia, del griego ekklesia, que significa asamblea, es decir, no habla de una construcción, se refiere a las personas reunidas en su nombre, no al edificio, no a las instituciones, lo que no está mal, pero se debe dar importancia a las personas. Cuando Dios formó el pueblo de Israel, nunca quiso crear una religión. No es la religión judía, es el pueblo de Dios.

Si revisamos la biblia con detención, Jesucristo en su ministerio en la Tierra fue compasivo con los pecadores, se acercó a ellos, pero con los pecadores que se hacían llamar hijos de Dios, fue más que sincero, les dijo verdades que duelen (Obviamente con la finalidad de despertarlos de su autoengaño) Jesucristo atacó a los religiosos de su época, la mayor maquinaria de poder en ese entonces, junto al imperio romano.

Jesucristo en la Tierra compartía con los pecadores, con ellos estaba siempre:

5:30 Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?
5:31 Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

5:32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. (Lucas)

La religión condena, Jesucristo perdona.

Es más, el budismo es considerado una religión, pero ¿Sabían que Buda era ateo? El budismo no tiene nada que ver con un ser superior, pero es religión.

Además debo decir también que la única diferencia entre un creyente y un no creyente es la siguiente.

Según la Biblia aplicándola a la realidad que vivimos cotidianamente, podemos concluir que sobre el planeta no hay ni una persona “buena”, independiente de las buenas intenciones que tenemos, a pesar de las buenas obras que realizamos, tenemos una naturaleza pecadora, es decir, sabemos hacer el bien, pero casi nunca lo realizamos.

En la siguiente imagen podemos ver un simple ejemplo de lo explicado en las líneas anteriores, todos somos pecadores:

Pero ¿Cuál es la diferencia entre el creyente y el no creyente? Bueno, básicamente un creyente aceptó la bendición de Dios, aceptó el perdón de Dios, eso no nos convierte en santos, no nos convierte en perfectos, seguimos siendo pecadores, pero esta vez, perdonados, rescatados.


Estamos de pie en este mundo, pero no pertenecemos a este mundo ¿Vamos a caer? Sí, pero como dice la Biblia “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse…” (Proverbios 24:16). 

Sí, somos imperfectos, y quizá seamos los más imperfectos del mundo “… sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 
y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,…” (1ª de corintios 1: 27 – 28)




"CERRANDO TU BIBLIA COMENZARÁS A ABRIR 
TU PROPIA MENTE."


Inicialmente debo reconocer la necedad de cada persona que fue escogida para seguir a Dios, fuimos escogidos para hacer muchas cosas, pero somos lo vil y menospreciado del mundo. Pero eso no significa que el resto sea la máxima expresión en sabiduría, pienso que toda la raza humana ha caído en la necedad.

Me imagino que la persona que escribió esta frase tiene variadas experiencias para decir que muchos que leen la Biblia no usan su mente, simplemente no piensan. Pero inicialmente me parece una falta de respeto (Aunque esto no me ofende para nada, no me preocupa), esto es colocar en el mismo saco a todos los creyentes.

En la Rusia comunista atea, se asesinaron a sesenta millones de personas, por sus creencias, pero obviamente no puedo decir esto de todos los no creyentes, no puedo decir que todos los ateos son asesinos, imposible, tengo amigos ateos que no matarían ni una mosca. No, no puedo etiquetarlos a todos así. No, no pueden etiquetar a todos los creyentes así.

Y aunque se vea falta de educación formal en muchos creyentes ¿Es razón para ofenderlos? ¿Es razón para discriminarlos por su falta de estudios? ¿Es razón para no esperar nada de ellos? Siempre se habla del respeto a las personas en general, sin importar su nivel intelectual o cultural, bueno, es ahora cuando hay que ponerlo en práctica. Si ves a alguien que le falta pensar ¿Es tu misión burlarte o tratar de ayudar? ¿Es tu misión discriminar por falta de estudios o enseñar?

Sí se puede reconocer que hay necesidad de que muchos “creyentes” dejen dar la vida por una religión y se entreguen a Dios para dar luz a este mundo. Existe la fuerte necesidad de dejar las cuatro paredes y salir al mundo para ser hacedor de la palabra de Dios, no sólo oidor, pero eso no implica que con la biblia cerrada se empiece a pensar. En la biblia se reflejan muchas disciplinas, se encuentra utilidad para muchas profesiones. La biblia fue el desafío de muchos ateos que hoy son creyentes, profesionales valiosos en sus áreas, profesionales que quisieron refutar la biblia, pero no lo lograron, porque las evidencias apuntan a la existencia de Dios, a la existencia histórica de Jesucristo, que caminó entre nosotros, murió y resucitó.

PREGUNTA:
¿SE REQUIERE DE UNA CREENCIA SOBRENATURAL PARA ACTIVAR LA BONDAD PROFUNDA QUE HAY EN NOSOTROS?

La Biblia nunca enseña que en lo más profundo del ser humano haya bondad, porque no la hay, somos capaces de hacer cosas buenas, somos capaces de bondad, pero nuestra naturaleza primaria es de maldad, de lo contrario el mundo no estaría como está. 

Romanos 3: 12 dice “Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; 
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Es lamentable, pero es la realidad que vemos todos los días en las noticias y en nuestra vida, somos capaces de hacer buenas obras, pero eso no significa que seamos buenos. 

Prácticamente la Biblia da a conocer la profunda necesidad que tenemos los seres humanos de Dios, se da a conocer la guerra existente entre los ángeles caídos y los hijos de Dios. Una guerra donde el último campo de batalla es el alma da cada ser humano. 

¿Hay necesidad de lo sobrenatural? No, obviamente se entiende que esa palabra abarca mucho. 

¿Hay necesidad de Dios? Sí, y para verificarlo sólo debes ver las noticias que nos rodean. 

¿Es la educación la respuesta a esta situación? Principalmente no, obviamente es una gran base para mejorar lo que nos rodea, pero no es la solución al pecado que mora en nosotros. 

¿Es la política, el éxito, las riquezas la respuesta a esta situación? No, no lo es, sabemos que una buena política de gobierno puede ayudarnos, sabemos que el éxito y las riquezas en sí, no son malas, el problema es la naturaleza del ser humano, el problema es lo que el ser humano hace con la política, el éxito, la educación y las riquezas.

DEBERÍAMOS PROMOVER UN SISTEMA DE CREENCIAS SOBRENATURALES INSTITUCIONALIZADO (RELIGIÓN) EN PARTICULAR POR SOBRE OTRO?

Bueno, insisto, Jesucristo no es religión, es una relación con Dios, un continuo caminar con el Creador.

Jesucristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6. Él vino a dar la respuesta definitiva a la raza humana.

Y la respuesta a esta pregunta es NO, El creyente no debe promover un sistema de creencias sobrenaturales institucionalizadas, el creyente está en este mundo, pero no es de este mundo, mucho menos para pisotear o discriminar a otras personas.

Lo mismo podemos preguntar en otras áreas conocidas ¿Deberíamos promover un sistema político por sobre otros? Las políticas pueden ser buenas acciones para mejorar este mundo, pero la realidad es otra, es una guerra constante, con buenas y malas intenciones, con buenos y malos resultados, aunque los buenos resultados suelen durar poco, prácticamente la maldad se empodera de todo.



Jesucristo vino a dar vida, a una raza que camina muerta espiritualmente y no se da cuenta de su verdadera condición.




"YO SOY EL ÚNICO DIOS. ADÓRAME O TE HARÉ ARDER POR SIEMPRE". EL AMOROSO #JEHOVÁ.

Para entender la falta de supuestos en esta afirmación es necesario entender la realidad de Dios, todo a la luz del contexto de la Biblia, no se puede resumir todo lo indicado en una oración así: “Yo soy el único Dios, adórame o te haré arder por siempre. El amoroso #Jehová”.

En el momento que Dios hizo su aparición “directa” a su pueblo, entregando los mandamientos, se necesita entender que la raza humana estaba lejos de Él, y el destino eterno del mundo era el infierno, lugar que fue creado para el diablo y sus ángeles, pero al entregarle Adán al diablo el poder, toda su descendencia quedó bajo el mismo final, es decir, hay un trabajo de la oscuridad (El diablo y sus ángeles) para llevar a la raza humana lejos de Dios en este mundo y al infierno después de la muerte.

El diablo quiso adoración, engañando a la humanidad, en todo caso Dios tenía dos alternativas:

1.- Así como muchos ateos dicen “Si existe Dios ¿Por qué no detiene el mal?” Porque detener el mal sería hacer desaparecer a la raza humana, así se detiene todo el mal de una sola vez, pero esa no es la forma de pensar de Dios.

2.- Entrar en la historia de la humanidad para dar una enseñanza de conducta y mostrar el verdadero Dios a toda la raza humana, avisar que hay un infierno y proclamar que Él no quiere que la raza humana vaya a ese lugar, por eso todo un desarrollo durante la historia para que Jesucristo, siendo Dios, caminara entre nosotros como un humano más, pero sin caer en pecado, sin ceder a las tentaciones del diablo. Esa era la intención del diablo, hacer caer al mismo Creador, por eso una de las tentaciones era:

“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.” (Mateo 4).

El diablo quería ser adorado, por eso le ofreció todo el mundo que él quería llevarse al infierno, pero si Jesús se hubiera inclinado ante él, ahora el diablo sería dios y nosotros no existiríamos.




Hay un infierno y Dios está avisando la forma de escapar de eso, está dando una salida, eso es ser amoroso, dar una vía de escape a los que no merecemos esa salvación; una salvación gratis para los que no tenemos la más mínima posibilidad de ganarla por nuestro propio esfuerzo.

En medio de este mundo caído podemos decir que Dios se ha acercado a nosotros ofreciendo una salvación tan grande, tan amorosa, tan misericordiosa que así podemos darnos cuenta que sólo Dios puede recibir adoración, no por un orgullo humano, sino porque realmente lo merece.






martes, 19 de septiembre de 2017

EXTRACTO DE "EL CASO DEL JESÚS VERDADERO" LEE STROBEL.

Extracto de “El caso del Jesús verdadero”
Lee Strobel.

LOS TRES FUNDAMENTOS DEL HISTORIADOR



Sigo estando fascinado por el acercamiento de los historiadores cuando se trata de evaluar las pruebas de que Jesús resucitó de entre los muertos. "¿Cómo iniciaría un historiador la investigación de algo como la Resurrección?" Le pregunté.

Licona dejó su vaso de agua sobre la mesa, se desabrochó los puños de la camisa, y se enrolló las mangas como si se estuviera preparando para una larga conversación. "¿Ha oído usted hablar de los tres fundamentos de la educación: lectura, escritura y aritmética? Bien, para hacer buena historia existen también tres fundamentos: fuentes relevantes, metodología responsable, y conclusiones moderadas. En primer lugar, los historiadores han de identificar todas las fuentes relevantes."

-De acuerdo -dije-. ¿Cuáles serían éstas en el caso de Jesús? 

-Tenemos los escritos del Nuevo Testamento; algunas fuentes seculares que mencionan a Jesús, como Josefo, Tácito y Plinio el Joven; los apologistas, que fueron defensores del cristianismo de la primera etapa; e incluso los escritos gnósticos. También es necesario ver lo que dicen los Padres apostólicos, que fueron la generación que siguió a los apóstoles.



-Entre los Padres apostólicos ¿cuáles son los más importantes? -Le pregunté.



-Se cree que Clemente de Roma era discípulo del apóstol Pedro, y Policarpo lo fue probablemente de Juan. De modo que, sus escritos nos pueden dar una perspectiva de lo que estos apóstoles enseñaron. Esto es lo que hace que estos autores sean especialmente valiosos -dijo Licona-. A continuación, una vez que hemos identificado todas las fuentes relevantes, hemos de aplicar una metodología responsable. Esto significa conceder el mayor peso a los informes más antiguos, a los procedentes de testigos oculares, a los de los enemigos, a los que son embarazosos, y a los corroborados por otros. 

-¿y qué quiere usted decir cuando habla de "conclusiones moderadas"? 

-Esto significa que los historiadores no deberían afirmar más de lo que permiten las pruebas. Aquí es donde eruditos como John Dominic Crossan y Elaine Pagels andan sobre terreno resbaladizo. Tienen una imaginación muy aguda -y lo digo en un sentido positivo- sin embargo creo que sus métodos son en ocasiones cuestionables y sus resultados desproporcionados. Al final pueden experimentar cierto bochorno porque sus puntos de vista se basan en una datación muy temprana del Evangelio de Tomás, y en el caso de Crossan, del Evangelio Secreto de Marcos. Ahora parece probable que el Evangelio de Tomás se escribió después del año 170 DC. y el Evangelio Secreto de Marcos no lo fue de hecho ¡hasta el siglo XX! ¿Cómo afecta todo esto a sus teorías revisionistas, que dependen de una datación muy anterior de estas fuentes? El argumento de Licona me pareció sólido, especialmente en vista de mi anterior entrevista con Craig Evans acerca de "los evangelios alternativos." 

Al mismo tiempo, no obstante, yo sabía que Licona -como todos los eruditos conservadores- no se acercaba a estas cuestiones libre de prejuicios. 

-¿Qué hay de las tendencias personales? --dije--. No negará que usted ve las pruebas históricas a través de las lentes de sus prejuicios.



-Sin lugar a dudas. Nadie está exento de prejuicios; teístas, deístas, ateos, o personas de cualquier otra cosmovisión: todos tenemos nuestras tendencias, y no hay manera de superarlas por completo --dijo Licona. Me hizo señas-.



Usted ha estudiado Periodismo. Sabe que puede hacer un esfuerzo por minimizar sus tendencias, pero que no le es posible eliminarlas por completo. Por ello, ha de poner ciertos controles y contrapesos. Es lo que el historiador Gary Habermas hizo al crear lo que él llama "acercamiento de los hechos mínimos" a la Resurrección. En The Case for the Resurrection 01Jesus (El Caso de la Resurrección de Jesús) Habermas y yo explicamos y utilizamos este acercamiento 

¿De qué modo ayuda esto a mantener bajo control nuestras inclinaciones? Con este acercamiento, solo tomamos en consideración aquellos hechos que satisfacen dos criterios.



En primer lugar, han de ser hechos apoyados por pruebas históricas muy sólidas. Y, en segundo lugar, las pruebas en cuestión han de ser tan firmes que la inmensa mayoría de los eruditos actuales -aun los escépticos- las acepten como hechos históricos. Nunca conseguiremos que todos estén de acuerdo.



Siempre habrá quienes nieguen el Holocausto o cuestionen la existencia de Jesús, pero éstos son extremistas.

-Pero la Historia no es un voto -interrumpí--. ¿Está usted diciendo que hemos de aceptar estos hechos solo porque un buen número de eruditos los aceptan?

-No, lo que digo es que la evidencia es tan sólida que resulta convincente, incluso para los eruditos escépticos. Seamos realistas: hay una probabilidad mucho mayor de que un supuesto hecho histórico sea verdadero cuando alguien lo acepta aunque no esté de acuerdo con sus convicciones metafísicas.



O permítame que lo exprese de otra manera: Puede que nuestras inclinaciones nos lleven a una conclusión determinada. Pero si las pruebas hacen que alguien con convicciones muy distintas llegue también a esta misma conclusión, hay entonces una buena probabilidad de que la conclusión sea correcta.



Esto sirve como una forma de controlar nuestras tendencias. No siempre es fácil de aplicar, pero es muy útil.

-¿Cómo podemos saber lo que creen todos estos eruditos acerca de las pruebas para la Resurrección?

-Habermas ha recopilado una lista de más de 2.200 obras en francés, alemán e inglés que recogen la opinión de expertos acerca de la Resurrección desde 1975 hasta hoy. Habermas ha identificado ciertos hechos mínimos que cuentan con pruebas muy sólidas y que la gran mayoría de los eruditos consideran históricos, incluso los escépticos. Intentamos presentar la mejor explicación histórica para explicar los hechos.

Es como un rompecabezas. Cada una de las piezas representa un hecho histórico, y hay que hacer una composición que no deje fuera a ninguna de ellas y en la que éstas encajen de un modo natural, sin forzarlas. Al final, el rompecabezas crea una imagen que representa la mejor explicación para los hechos que tenemos.

Con este trasfondo, planteé un desafío a Licona. "Utilice únicamente los hechos mínimos -le dije--, y veamos lo sólida que puede ser su defensa de la resurrección de Jesús de entre los muertos."

Licona sonrió y se movió hacia el borde del sofá. "Pensaba que nunca me lo pediría -dijo con una risita-. Vaya utilizar solo cinco hechos mínimos, y decida usted por sí mismo si los argumentos son o no persuasivos."



HECHO PRIMERO: JESÚS FUE EJECUTADO POR MEDIO DE LA CRUCIFIXIÓN

-El primer hecho es la crucifixión de Jesús -comenzó diciendo-. Incluso un liberal tan extremista como Crossan dice: "Que fue crucificado es tan seguro como puede serlo todo hecho histórico.?" El escéptico James Tabor afirma: "teniendo en cuenta que Jesús fue ejecutado en una cruz romana, considero que no hemos de tener dudas de que verdaderamente murió"?' Tanto Gerd Lüdemann, un crítico ateo del Nuevo Testamento, como Bart Ehrman, que es agnóstico, hablan de la crucifixión como un hecho indiscutible. ¿Por qué? En primer lugar, porque la consignan los cuatro Evangelios.



Levanté la mano. "¡Un momento! ¡Espere! -Insistí-. ¿Está usted asumiendo que la Biblia es la inspirada Palabra de Dios?"



Licona parecía contento de que hubiera planteado esta cuestión. –Quiero clarificar algo: cuando se trata de analizar la evidencia, no pienso en la Biblia como un texto inerrante o inspirado, respondió. Me limito meramente a aceptarla por lo que es sin lugar a dudas: una serie de documentos antiguos que pueden someterse a un análisis histórico como cualquier otro relato de la Antigüedad. En otras palabras, al margen de mis convicciones personales, no concedo a la Biblia una posición privilegiada en mi investigación. Estoy aplicando las mismas normas históricas que aplicaría a los escritos de Tucídides o Suetonio. 

Con esta salvedad, siguió desarrollando su argumento. "Aparte de los cuatro Evangelios, tenemos también algunas fuentes no cristianas que corroboran la crucifixión. Por ejemplo, el historiador Tácito dijo que Jesús 'sufrió la pena capital durante el mandato de Tiberio.' El historiador judío Josefa nos informa de que Pilato 'le condenó a ser crucificado.' El escritor satírico griego Luciano de Samosata menciona la crucifixión, y Mara Bar-Serapion, que era pagano, confirma que Jesús fue ejecutado. Incluso el Talmud judío consigna que 'Yeshua fue colgado.'"

-¿Yeshua? ¿Colgado?

-Sí, Yeshua es Josué en hebreo; el equivalente griego se vierte como Jesús. Y en el mundo antiguo hablar de ser colgado en un madero era muchas veces una alusión a la crucifixión. Gálatas 3: 13, por ejemplo, conecta la crucifixión de Jesús con el Pentateuco, que dice "maldito todo el que cuelga de un madero." 

-¿Cuáles eran las probabilidades de sobrevivir a una crucifixión? 

-Extraordinariamente escasas. Seguro que ha visto usted la película La Pasión de Cristo, ¿no? Aunque no todos los aspectos de la película son históricamente exactos, la cinta consigue describir de manera realista la extrema brutalidad de las flagelaciones y las crucifixiones romanas. Algunos testimonios del mundo antiguo dan fe de que las víctimas eran azotadas con tanta severidad que en ocasiones sus venas e intestinos quedaban al descubierto. Como ya he dicho, Tácito se refirió a ella como “la pena más terrible”. Cicerón la llamaba "cruel y repugnante", tan horrible que dijo: "la palabra cruz deben estar lejos no solo de la persona de un ciudadano romano, sino de sus pensamientos, ojos y oídos."

-¿Sobrevivió alguna vez alguien a la crucifixión?

-Curiosamente, Josefo menciona a tres amigos que fueron crucificados durante la caída de Jerusalén. No especifica cuánto tiempo habían estado en la cruz, pero él intervino con el comandante romano Tito, que ordenó que los tres fueran descolgados inmediatamente y se les diera la mejor atención médica que Roma podía ofrecer. Aun así, dos de ellos murieron. De modo que, aun bajo las mejores condiciones, era poco probable que alguien sobreviviera a la crucifixión. Es muy dudoso que Jesús hubiera sido objeto de este tipo de atenciones. No hay ninguna prueba de que hubiera sido descolgado prematuramente de la cruz, o de que se le hubiera prestado atención médica de ningún tipo, y mucho menos la mejor que Roma podía ofrecer.

-Estamos tratando con una cultura bastante primitiva -observé yo-. ¿Eran suficientemente competentes para certificar debidamente que Jesús estaba muerto?

-Estoy seguro de ello. Los soldados romanos llevaban a cabo ejecuciones constantemente. Era su trabajo, y lo hacían bien. Por otra parte, la muerte por crucifixión era básicamente un proceso lento y desesperante que concluía con la asfixia a causa de las dificultades respiratorias suscitadas por la posición de la víctima. Y esto es algo que no se puede fingir.

-Sr. Strobel la veracidad de este primer hecho es todo lo sólida que puede ser un suceso de la historia antigua: Jesús fue crucificado y murió. El consenso del mundo académico -repito, aun entre quienes tienen una actitud escéptica hacia la Resurrección- es absolutamente abrumador. Negarlo implicaría adoptar una posición marginal que sería el hazmerreír de los historiadores serios. Con esto firmemente establecido, Licona pasó al siguiente hecho mínimo.



HECHO SEGUNDO: LOS DISCÍPULOS DE JESÚS, CREYERON QUE ÉSTE RESUCITÓ Y SE LES APARECIÓ.

-El segundo hecho tiene que ver con la creencia de los discípulos de que Jesús había resucitado de entre los muertos y se les había aparecido –dijo Licona.

»Hay tres líneas de pruebas: el testimonio de Pablo acerca de los discípulos; las tradiciones orales que se transmitieron dentro de la iglesia primitiva; y las obras escritas de la iglesia primitiva. 

»Las explicaciones de Pablo son especialmente importantes porque el apóstol pretendía conocer personalmente a algunos de los discípulos como Pedro, Santiago y Juan. El Libro de los Hechos lo confirma." Y en 1ª Corintios 15:11 Pablo dice que: "haya sido yo o ellos, así predicamos y así creísteis," haciendo referencia a la resurrección de Jesús. En otras palabras, Pablo conocía a los apóstoles y consigna que éstos afirmaban -como también él- que Jesús había resucitado de entre los muertos.

Después tenemos la tradición oral. Es evidente que en aquel tiempo no había grabadoras y que pocos sabían leer, de modo que, para comunicar lo que había sucedido, dependieron de la transmisión verbal hasta que más tarde se pusieron por escrito los relatos de los distintos sucesos. Los eruditos han identificado varios pasajes en que esta tradición oral fue insertada en el Nuevo Testamento en forma de credos, himnos y resúmenes de sermones. Esto es realmente importante porque, para que los autores del Nuevo Testamento pudieran incluirla, la tradición oral debía existir antes de los escritos del Nuevo Testamento.

-De modo que ésta es antigua.

-Muy antigua, lo cual dice mucho a su favor, como sabe cualquier historiador. Por ejemplo, tenemos credos que formulaban doctrinas esenciales de un modo que era fácil de memorizar. Uno de los credos más antiguos e importantes es el que Pablo consigna en su primera carta a la iglesia corintia,

que fue escrita en el año 55 dC. En 1ª Corintios 15:3-7 dice: "Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras, y que se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos han muerto. Luego se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles.

Muchos eruditos creen que Pablo recibió este credo de Pedro y Santiago durante su visita a Jerusalén tres años después de su conversión. Este suceso habría que situarlo dentro de los cinco años posteriores a la crucifixión 

-Licona puso los ojos como platos--. Piénselo, ¡es algo realmente sorprendente! --dijo, en un tono de voz que expresaba una genuina estupefacción--.



Como dijo un experto, "Este es el tipo de dato que hace babear a los historiadores de la Antigüedad.'' No solo es extraordinariamente antiguo, sino que, según parece, a Pablo le fue transmitido por testigos presenciales que él consideraba dignos de confianza, y esto hace que su grado de credibilidad sea todavía más elevado.

-En su opinión ¿Cuál es el grado de importancia de este credo?

-Creo que es contundente y persuasivo -declaró-. Aunque una datación temprana no excluye completamente la posibilidad de invención o de engaño por parte de los seguidores de Jesús, este credo es, con mucho, demasiado antiguo como para ser fruto del desarrollo legendario que se produce con el tiempo, puesto que su origen puede trazarse prácticamente a los primeros discípulos de Jesús. De hecho, este credo ha sido uno de los obstáculos más colosales para los críticos que intentan rebatir la Resurrección. Para el historiador es oro en paño. 

Y tenemos aún más tradiciones orales, por ejemplo, el Nuevo Testamento preserva varios sermones de los apóstoles. De hecho, se trata, al parecer, de resúmenes de mensajes de los apóstoles puesto que la mayoría de ellos se leen en menos de cinco minutos. Estoy seguro de que los sermones que se pronunciaron en estas ocasiones fueron mucho más largos. Como mínimo, podemos decir que la inmensa mayoría de los historiadores creen que las enseñanzas apostólicas antiguas se han conservado en estos resúmenes del libro de los Hechos, y éstos no son en absoluto ambiguos: declaran que Jesús resucitó corporalmente de entre los muertos. 

Por ejemplo, en Hechos 13, lo que dice Pablo es muy parecido a lo que afirma Pedro en Hechos 2: "Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios, murió, fue sepultado con sus antepasados, y su cuerpo sufrió la corrupción. Pero aquel a quien Dios resucitó no sufrió la corrupción de su cuerpo. Por tanto, hermanos, sepan que por medio de Jesús se les anuncia a ustedes el perdón de los pecados." Esta es una afirmación directa y atrevida: el cuerpo de David vio corrupción, pero no el de Jesús, porque éste resucitó de entre los muertos.

Por último, tenemos fuentes escritas como las de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Es un hecho ampliamente aceptado, aun entre los historiadores escépticos, que los Evangelios se escribieron en el transcurso del siglo primero.

Incluso algunos eruditos muy liberales concederían que tenemos cuatro biografías escritas dentro de los setenta años siguientes a la vida de Jesús, que consignan sin lugar a dudas las afirmaciones de los discípulos de que Jesús resucitó de los muertos.

Creo que hay argumentos muy buenos para defender una datación más temprana de los Evangelios, pero aun asumiendo las estimaciones más generosas, tenemos fechas extraordinariamente cercanas a los acontecimientos, especialmente si los comparamos con otros muchos escritos históricos antiguos.

Nuestras dos mejores fuentes acerca de Alejandro Magno, por ejemplo, no se escribieron hasta al menos cuatrocientos años después de su vida.

Por lo que respecta a César Augusto, considerado generalmente como el principal de los emperadores romanos, los historiadores se sirven de cinco fuentes principales para escribir la historia de su vida adulta: una inscripción funeraria muy breve, una fuente escrita entre cincuenta y cien años después de su muerte, y otras tres datadas entre cien y doscientos años después de su fallecimiento. De modo que es muy notable que, en el caso de Jesús, tengamos cuatro biografías que hasta los liberales están de acuerdo en que se escribieron de treinta y cinco a sesenta y cinco años después de su ejecución.

Me vino a la mente mi anterior conversación con el crítico textual Daniel B. Wallace. "Usted reconocerá, no obstante, que los últimos versículos de Marcos, que describen las apariciones tras la Resurrección, no eran parte del texto original."

-Sí, creo que esto es cierto -dijo él-. Pero en cualquier caso, no hay duda de que Marcos ha oído hablar de las apariciones de Jesús tras su resurrección. 

Marcos predice la Resurrección en cinco lugares, y consigna el testimonio del ángel, la tumba vacía y la aparición inminente de Jesús en Galilea. De hecho, la referencia de Marcos a Pedro en Marcos 16:7 puede ser la misma aparición consignada en el credo que acabo de mencionar.

Licona hizo una pausa y añadió: "Una cosa más. La mayoría de los eruditos creen que Marcos es el Evangelio más antiguo, pero tenemos un informe de la Resurrección que es incluso anterior: el credo de 1ª Corintios 15 que antes he mencionado. Este texto habla con toda claridad de varias apariciones de Jesús, entre las que hay unas quinientas personas."

Tenemos también los escritos de los Padres Apostólicos, de quienes se dice que conocieron a los apóstoles o a dirigentes muy cercanos a ellos. Hay una gran probabilidad de que sus escritos reflejen las enseñanzas de los apóstoles, ¿y qué es lo que dicen? Que la resurrección de Jesús tuvo un impacto decisivo sobre los apóstoles.

Consideremos a Clemente, por ejemplo. Ireneo, Padre de la iglesia primitiva, informa de que Clemente habló con los apóstoles; de hecho, Ireneo comentó que "puede decirse que la predicación de los apóstoles resuena aún en sus oídos [de Clemente], y sus tradiciones están delante de sus ojos." Tertuliano, Padre de la iglesia que vivió en el norte de África, dijo que Clemente fue ordenado por Pedro.

-¿Qué, pues, dice Clemente con respecto a las creencias de los discípulos? 

-Le pregunté.

-En su carta a la iglesia corintia, que fue escrita en el siglo primero, escribe:

"Por tanto, habiendo recibido órdenes y una completa certeza producida por la resurrección de nuestro Señor Jesucristo y creyendo en la Palabra de Dios, se fueron con la certeza del Espíritu Santo, predicando las buenas nuevas de que el reino de Dios está cercano.''

Tenemos también a Policarpo. Ireneo dice que Policarpo fue "instruido por los apóstoles, y conversó con muchos de quienes habían visto a Cristo," entre los que estaba Juan; dice igualmente que "recordaba sus palabras"; y que "siempre enseñó las cosas que él había aprendido de los apóstoles." Tertuliano confirma que Juan nombró a Policarpo obispo de la iglesia en Esmirna.

»Alrededor del año 110 dC., Policarpo escribió una carta a la iglesia de Filipos en la que menciona la resurrección de Jesús no menos de cinco veces. 

Se refería a Pablo y a los otros apóstoles cuando dijo: "Porque éstos no amaron el tiempo presente, sino a Aquel que murió para nuestro beneficio y fue resucitado por Dios para nuestro bien. 

Pensemos, pues, en la profundidad de las pruebas que tenemos en estas tres categorías: Pablo, la tradición oral, y los informes escritos. En total, tenemos nueve fuentes que reflejan múltiples testimonios, muy antiguos y de primera mano respecto a la afirmación de los discípulos que habían visto al Jesús resucitado. Esto es algo que los discípulos creían de todo corazón.



-¿Cómo podemos saber esto?

-Porque tenemos pruebas de que los discípulos fueron transformados hasta el punto de soportar la persecución y hasta el martirio. Esto es algo que vemos en múltiples relatos dentro y fuera del Nuevo Testamento.

Solo hay que leer el libro de los Hechos para ver que los discípulos estaban dispuestos a sufrir por su convicción de que Jesús resucitó de los muertos. Los Padres de la iglesia: Clemente, Policarpo, Ignacio, Tertuliano y Orígenes lo confirman. De hecho, tenemos al menos siete fuentes antiguas que dan testimonio de que los discípulos padecieron voluntariamente en defensa de sus creencias; y si incluimos los martirios de Pablo y Santiago, el medio hermano de Jesús, tenemos entonces once fuentes.

-Pero -objeté yo-, a lo largo de la Historia ha habido muchas personas de otras creencias que han estado dispuestas a morir por sus convicciones, ¿qué, pues, demuestra el martirio de los discípulos?

-En primer lugar, su disposición a morir por sus creencias prueba, sin lugar a dudas, que éstos las consideraban ciertas -dijo él- No es muy probable que mintieran a sabiendas con respecto a estas cuestiones. Los mentirosos no suelen ser buenos mártires. En segundo lugar, no es que los discípulos creyeran que Jesús resucitó de los muertos, sino que, para ellos, era un hecho.

Fueron testigos de las apariciones y podían establecer con seguridad que había resucitado. De modo que, la razón por la que estuvieron dispuestos a morir, era la verdad de la Resurrección.

Esto es algo completamente distinto de 10 que sucede con los terroristas islámicos de nuestros días u otros que están dispuestos a morir por sus creencias. Estas personas solo pueden tener fe de que sus convicciones son verdaderas, pero no pueden saberlo con seguridad. Para los discípulos, por otra parte, era un hecho que la Resurrección se había producido, y sabiendo que era verdad, estaban dispuestos a morir por esta convicción.

-¿Qué es, pues, lo esencial de este asunto? Le pregunté.

-Habermas compiló un resumen de más de dos mil fuentes serias de los últimos treinta años, con respecto a la Resurrección, y probablemente no existe un hecho que goce de un reconocimiento más amplio que el de que los primeros cristianos tuvieron experiencias reales que ellos creyeron ser apariciones del Jesús resucitado, contestó Licona.

Aun Lüdemann, el crítico ateo concedió: "Puede considerarse históricamente cierto que Pedro y los discípulos tuvieron ciertas experiencias después de la muerte de Jesús en las que éste se les apareció como el Cristo resucitado.” 

Lüdemann afirma que tales experiencias no fueron sino visiones, lo cual, personalmente, no considero una explicación creíble. Sin embargo, reconoce que tales vivencias se produjeron.

Licona tomó de la mesita un ejemplar de su libro The Casefor the Resurrection ofJesus (El Caso de la Resurrección de Jesús), y buscó rápidamente la página 60. "Paula Fredriksen de la Universidad de Boston -y, tampoco ella es una erudita evangélica sino muy liberal- afirma: Sé que en su opinión lo que vieron era el Jesús resucitado. Esto es lo que dicen y toda la evidencia histórica posterior da fe de su convicción que esto es lo que vieron. No estoy diciendo que vieran realmente al Jesús resucitado. Yo no estaba allí. No sé lo que vieron. 

Pero como historiadora, sí sé que debieron de haber visto algo. 

De hecho, Fredriksen dice en otro lugar que la convicción de "los discípulos de que habían visto al Cristo resucitado... es [parte de] un fundamento histórico de hechos conocidos más allá de toda duda." Creo que esto es más o menos innegable, y creo también que las pruebas son claras y convincentes de que lo que vieron fue el retorno de Jesús de entre los muertos. Y todavía no hemos terminado: tenemos otros tres hechos mínimos que considerar.

Los argumentos para defender que los discípulos vieron lo que ellos creyeron ser el Jesús resucitado parecen, sin duda, sólidos. Aun así, en los últimos años, los escépticos han planteado nuevas objeciones. Sin embargo, en lugar de pedir a Licona que hablara de esa cuestión en aquel momento, decidí esperar a que terminara el desarrollo de sus cinco hechos mínimos. Después tendría tiempo de repreguntar con más detalle.

-Adelante -le dije-. ¿Cuál es el tercer hecho mínimo?

HECHO TERCERO: LA CONVERSIÓN DE PABLO, EL PERSEGUIDOR DE LA IGLESIA.

-Sabemos por múltiples fuentes que Pablo (a quien entonces se conocía como Saulo de Tarso) era un enemigo de la iglesia y estaba comprometido con la persecución de los fieles -siguió diciendo Licona.- Pero el propio Pablo afirma que se convirtió en seguidor de Jesús a raíz de un encuentro personal con el Jesús resucitado." De modo que la resurrección de Jesús la atestiguan por igual amigos y enemigos, y esto es algo muy significativo. 

»Tenemos, pues, seis fuentes antiguas además de Pablo -Lucas, Clemente de Roma, Policarpo, Tertuliano, Dionisio de Corinto, y Orígenes- que atestiguan que Pablo estuvo dispuesto a sufrir y a morir por sus convicciones.

Recordemos, como ya hemos dicho, que los mentirosos no suelen ser buenos mártires. Y esto nos da la confianza de que Pablo no solo afirmaba que el Jesús resucitado se le había aparecido, sino que realmente lo creía.

No podía dejar pasar este punto sin plantear, al menos, una breve objeción. 

-Es muy frecuente ver personas que se convierten a otras religiones -dije-.

¿Qué es lo que hace tan especial la conversión de Pablo?

-La mayor parte de las conversiones se deben a que el convertido ha oído el mensaje de aquella religión por medio de una fuente secundaria, es decir, lo que otra persona les ha dicho -explicó Licona-. Pero esto no es lo que sucede en el caso de Pablo. El apóstol dice haber sido transformado por un encuentro personal con el Cristo resucitado. De modo que su conversión se basa en lo que se llama evidencia primaria, es decir, Jesús se le apareció directamente. Esto es una gran diferencia.

No se puede decir que Pablo fuera un amigo de Jesús que estaba predispuesto a tener una visión de Él debido a sus ilusiones o al dolor causado por su crucifixión. Por su perfil, Saulo de Tarso no era un candidato muy probable a la conversión. Su mentalidad le llevaba a oponerse al movimiento cristiano que para él estaba siguiendo a un falso mesías. Su radical transformación de perseguidor a misionero demanda una explicación, y creo que la mejor es que, cuando Pablo afirma que se encontró con el Jesús resucitado camino de Damasco, está diciendo la verdad.

Inventándose esto no tenía nada que ganar en este mundo (solo el sufrimiento y la muerte).

HECHO CUARTO: LA CONVERSIÓN DEL ESCÉPTICO SANTIAGO, HERMANO DE JESÚS.

-El siguiente hecho mínimo tiene que ver con Santiago, el hermano de Jesús -dijo Licona.

-Algunos pueden sorprenderse de que Jesús tuviera hermanos -comenté. 

-Los Evangelios nos dicen que Jesús tenía, al menos, cuatro hermanos 

-Santiago, José, Judas y Simón- y algunas hermanas de las que no sabemos sus nombres." El historiador judío Josefo, en una sección que la mayoría de historiadores considera auténtica, se refiere al "hermano de Jesús conocido como el Cristo, cuyo nombre era Santiago."

-¿Sabemos mucho de Santiago? -Le pregunté.

-En el siglo segundo, Hegesipo consigna en uno de sus escritos que Santiago era un piadoso judío que se guiaba estrictamente por la ley judía. Pero para lo que nos ocupa, es más importante saber que también tenemos pruebas de que Santiago no fue seguidor de Jesús durante el tiempo de la vida y ministerio terrenal de éste.

-¿Cómo lo sabemos?

-Tanto Marcos como Juan nos informan de que ninguno de los hermanos de Jesús creía en Él. De hecho, el pasaje del cuarto Evangelio es especialmente interesante. Juan sugiere que sus hermanos habían oído hablar de sus supuestos milagros, pero no creían lo que se decía y, en un sentido, retaban a su hermano a que los realizara ante las multitudes. ¡Se burlaban un poco de Él!

-¿Por qué considera que el escepticismo de los hermanos de Jesús era auténtico? -Le pregunté.

-Por el principio del bochorno -contestó Licona.

-Las personas no suelen inventarse relatos que resultarán embarazosos o que potencialmente podrán suponer un descrédito para ellos mismos, y para un rabino del primer siglo sería particularmente humillante que su propia familia no creyera en su ministerio.

-¿Tenemos alguna otra prueba de su escepticismo?

-Durante la crucifixión, ¿a quién encomienda Jesús el cuidado de su madre? No a uno de sus hermanos, que hubiera sido lo natural, sino a Juan, que era creyente. ¿Por qué razón lo hizo? Creo que la deducción es muy fuerte: si Santiago o cualquier otro de sus hermanos hubiera sido creyente, hubiera recibido el encargo en lugar de Juan. De modo que es razonable concluir que ninguno de ellos era entonces creyente, y Jesús quería que su madre estuviera a cargo de un hermano espiritual.

Sin embargo, después de esto se produjo el momento crucial: el antiguo material del credo que tenemos en 1ª Corintios 15 nos dice que el Jesús resucitado se apareció a Santiago. Quiero repetir que éste es un relato extraordinariamente antiguo que tiene toda traza de fiabilidad. De hecho, es posible que Santiago hubiera participado en la transmisión de este credo a Pablo, en cuyo caso él mismo habría certificado personalmente lo que el credo afirma acerca de él.

Como consecuencia de su encuentro con el Jesús resucitado, Santiago no solo se hace cristiano, sino que más adelante llega a convertirse en un importante dirigente de la iglesia de Jerusalén. Esto lo sabemos por el libro de los Hechos y la Epístola a los Gálatas." De hecho, la Resurrección convenció hasta tal punto a Santiago de que Jesús era el Mesías, que estuvo dispuesto a morir como mártir, como atestiguan fuentes tanto cristianas como no cristianas."

Tenemos, pues, aquí otro ejemplo de un escéptico que se convirtió por un encuentro personal con el Señor resucitado y estuvo dispuesto a morir por sus convicciones. De hecho, el erudito crítico Reginald Fuller afirmó que, aunque no tuviéramos el relato de 1ª Corintios 15, "tendríamos que inventar" esta aparición para explicar la conversión de Santiago y su promoción a la pastoría de la iglesia de Jerusalén, que era el centro del cristianismo antiguo."

Licona hizo una pausa como si hubiera concluido su argumento. Pero mientras contaba la historia de Santiago, se me ocurrió una pregunta. "¿Por qué Santiago no creyó durante la vida y ministerio terrenal de Jesús?" Me pregunté. "¿Qué es lo que Jesús pudo haber hecho o dejado de hacer que pueda explicar el escepticismo de Santiago?"

Tuve la impresión de que esta pregunta tomaba un poco por sorpresa a Licona. "He de reconocer que esta cuestión me ha tenido intrigado --dijo, y al pronunciar estas palabras su voz adquirió un tono más personal- Y para ser honesto me sigue inspirando viva curiosidad. Si el nacimiento virginal tuvo realmente lugar, entonces ¿por qué los hermanos de Jesús no creían en Él? Estoy seguro de que María habría hablado de ello. Sinceramente, he estado luchando con este asunto."

Lo comenté recientemente con un amigo que es un poco escéptico, y me chocó que me dijera: "a mí no me sorprende en absoluto. Si yo tuviera un hermano que fuera perfecto, aunque hubiera nacido de una virgen, le detestaría y, desde luego, no le seguiría." Su respuesta me pareció interesante. Pero, para ser honestos, históricamente hablando, no sabemos realmente lo que pasó.

Yo propuse otra explicación. "Supongo que si yo tuviera un hermano que de manera implícita estuviera haciendo afirmaciones grandilocuentes acerca de sí mismo, me sentiría muy incómodo," dije. 

-Tiene razón -contestó Licona-. No había pensado en la presión de la comunidad en la que uno vive. ¿Este tipo piensa que es el Hijo de Dios? ¡Venga ya! Ponga firme a su hermano. O le va a poner en ridículo.

-Cree usted de verdad que la conversión de Santiago es una prueba significativa de la Resurrección?

-Sin lugar a dudas, sí, lo creo --dijo él- Como erudito de la Resurrección William Lane Craig pregunta, "¿qué hubiera tenido que ocurrir para convencerlo a usted de que su hermano es el Señor?" Realmente, lo único que podría explicar este cambio en el caso de Santiago es lo que se consigna en el antiguo credo: Que el Jesús crucificado se le apareció vivo.

Con esto, Licona pasó al último de sus hechos mínimos. 


HECHO QUINTO: EL SEPULCRO DE JESÚS QUEDÓ VACÍO.

-Aunque el quinto hecho -que el sepulcro de Jesús quedó vacío- forma parte de los argumentos mínimos para la Resurrección, no goza del consenso casi universal entre los eruditos que tienen los cuatro primeros -comenzó diciendo Licona-. Aun así, hay pruebas contundentes a su favor.

-¿Hasta qué punto son contundentes? -Le pregunté.

-Habermas determinó que más o menos un 75 por ciento de los eruditos del tema lo consideran un hecho histórico. Esto es una mayoría muy amplia. 

Personalmente, considero que las pruebas que apoyan la tumba vacía son muy sólidas si los datos históricos se valoran sin preconcepciones. Básicamente hay tres líneas de evidencia: el factor Jerusalén, la certificación de los enemigos y el testimonio de las mujeres.

-¿El factor Jerusalén? -pregunté.

-Esta expresión alude al hecho de que Jesús fue públicamente ejecutado y sepultado en Jerusalén, y a continuación su resurrección se proclamó en esta misma ciudad. De hecho, varias semanas después de la crucifixión, Pedro se dirige a una multitud allí mismo, en Jerusalén y le dice: "A este Jesús Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos.” Francamente hubiera sido imposible que el cristianismo se difundiera en Jerusalén si el cuerpo de Jesús hubiera seguido en el sepulcro. Las autoridades romanas o judías solo hubieran tenido que ir al sepulcro, examinar el cadáver, y asunto concluido. Pero no hay indicación de que fuera esto lo que sucedió.

En lugar de ello, lo que oímos es la certificación de los enemigos de que el sepulcro estaba vacío. En otras palabras, ¿qué es lo que decían los escépticos? Que los discípulos robaron el cuerpo de Jesús. Esto es lo que consignan no solo Mateo, sino también Justino Mártir y Tertuliano. La cuestión es: ¿Por qué habría alguien de decir que han robado el cuerpo si el cadáver estuviera todavía en el sepulcro? Esto es un reconocimiento implícito de que la tumba había quedado vacía.

Yo tengo un hijo de doce años. Si fuera a la escuela y le dijera a su profesora: "el perro se ha comido los deberes", estaría admitiendo de manera implícita que no ha traído los deberes. De igual modo, nadie afirmaría que los discípulos habían robado el cuerpo de Jesús si el cadáver continuara estando en la tumba. Es un reconocimiento indirecto de que no tenían el cuerpo para poder exponerlo públicamente.

-Y, para los historiadores, la certificación de los enemigos es una prueba contundente -comenté.

-Exactamente. Aquí tenemos a los oponentes de Jesús reconociendo que su sepulcro estaba vacío. Éstos no lo hubieran admitido jamás si no hubiese sido cierto. Además, de entre todas las explicaciones, la idea de que los discípulos robaron el cuerpo de Jesús es la más pobre de todas. ¿Acaso hemos de creer que éstos conspiraron para robar el cuerpo, se lo llevaron, y después estuvieron dispuestos a sufrir y a morir por algo que sabían que era una mentira? Es una idea tan absurda que, en nuestros días, los eruditos la rechazan universalmente.

Además, tenemos el testimonio de las mujeres de que la tumba estaba vacía.

No es solo que las mujeres fueran las primeras en descubrir la tumba vacía, sino que su testimonio se menciona en los cuatro Evangelios, mientras que el de los hombres aparece más tarde y en solo dos de ellos.

-¿Por qué es importante esto?

-Porque en las culturas judía y romana del primer siglo, las mujeres estaban muy mal consideradas y su testimonio no tenía mucho valor. Se les consideraba, sin duda, menos dignas de confianza que a los hombres. Por ejemplo, el Talmud judío dice: "Es mucho mejor dejar que se quemen las palabras de la Ley que entregárselas a mujeres," y, "Cualquier evidencia que presente una mujer no es válida." Josefo dijo: "Pero que no se admita el testimonio de las mujeres, teniendo en cuenta la frivolidad y audacia de su sexo."

Lo que quiero decir es que, si en aquel tiempo alguien quisiera inventarse un relato creíble, no hubiera puesto en tela de juicio su credibilidad afirmando que las mujeres habían descubierto la tumba vacía. Sería extraordinariamente inverosímil que los autores de los Evangelios se hubieran inventado un testimonio de este tipo porque no hubiera llegado muy lejos. De hecho, podía perjudicarles. Si hubieran sentido la libertad de inventarse el relato, sin duda hubieran dicho que los hombres -quizás Pedro o Juan o incluso José de Arimatea- fueron los primeros en encontrar el sepulcro vacío. 

-Este sería, pues, otro ejemplo de criterio de lo bochornoso.

-Exactamente. La mejor hipótesis para explicar por qué los autores de los Evangelios consignaron un detalle tan embarazoso, es que esto es lo que realmente sucedió, y ellos tenían el compromiso de registrar correctamente los hechos, al margen del problema de credibilidad que estos crearan en aquella cultura.

Así, cuando uno considera el factor Jerusalén, la certificación de los enemigos, y el testimonio de las mujeres, existen buenas razones históricas para concluir que la tumba de Jesús estaba vacía. William Ward de la Universidad de Oxford lo expresa así: "Todas las pruebas estrictamente históricas que tenemos hablan a su favor [del sepulcro vacío], y aquellos eruditos que lo rechazan tendrían que reconocer que lo hacen por razones ajenas a la historia científica."

Interrumpí. "No obstante, pongamos esto en su contexto: un sepulcro vacío no demuestra la Resurrección."

-Es cierto, no obstante hemos de recordar que este es solo uno de los cinco hechos mínimos. Y es del todo congruente con las creencias de los discípulos Pablo y Santiago que Jesús resucitó de los muertos, puesto que una resurrección requiere una tumba vacía.

-De acuerdo, le he dado la oportunidad de exponer sus hechos mínimos –dije- . ¿Cómo resumiría usted sus argumentos?

-Consideremos lo que tenemos. Poco después de que Jesús muriera en una cruz romana, sus discípulos creyeron verle resucitado de los muertos.

Afirmaron que no solo se apareció de manera personal a ciertos individuos sino .que lo hizo también a varios grupos; estos discípulos quedaron tan convencido y fueron hasta tal punto transformados por esta experiencia, que estuvieron dispuestos a sufrir e incluso a morir por la convicción de lo que habían Visto.

Tenemos después a dos escépticos que consideraban a Jesús como un falso profeta: a Pablo, el perseguidor de la iglesia, y a Santiago, hermano de Jesús.

Dieron un giro de 180 grados a sus opiniones tras encontrarse con el Jesús resucitado. Igual que sus discípulos, estuvieron dispuestos a soportar penalidades, persecución y hasta la muerte, antes que retractarse de su testimonio acerca de la resurrección de Jesús.

Tenemos, por tanto, convincentes testimonios de la Resurrección por parte de los amigos de Jesús, un enemigo del cristianismo y un escéptico. Por último, tenemos pruebas históricas contundentes de que el sepulcro de Jesús quedó vacío. De hecho, aun los enemigos del cristianismo lo admitieron. ¿Dónde fue a parar el cuerpo? Si preguntáramos a los discípulos, nos dirían que vieron personalmente a Jesús después de su resurrección.

Hemos, pues, considerado las fuentes relevantes, y hemos aplicado una metodología histórica responsable. Ahora llegamos a las conclusiones moderadas. Hemos de preguntarnos cuál es la mejor manera de explicar los datos.

Se trata de encontrar aquella explicación que, para que todo encaje, no soslaye ninguno de los hechos. Mi conclusión, basada en la evidencia, es que Jesús resucitó de entre los muertos.

-¿Cree usted personalmente que los argumentos son sólidos?

-Sin lugar a dudas, los argumentos a favor de la Resurrección aventajan a las hipótesis alternativas por un margen muy elevado. Ninguna otra explicación encaja tan armoniosamente con todos los hechos. Y esto hace muy poco probable que en el futuro se produzca un desmentido. Desde un punto de vista estrictamente histórico, creo que tenemos una argumentación contundente y convincente.

EL RESTO DE LA HISTORIA

Licona podría haber presentado toda clase de pruebas históricas de la Resurrección, sin embargo prefirió limitarse a estos cinco hechos que están extraordinariamente atestiguados y que la inmensa mayoría de los eruditos 

-algunos de ellos escépticos- reconocen que son dignos de confianza. Me impresionó que no se limitara, simplemente, a soltar un rosario de afirmaciones hiperbólicas de la Resurrección hechas por cristianos conservadores que únicamente tienen en cuenta aquellos datos que apoyan su preciada doctrina.

El que desarrollara sus argumentos citando a eruditos liberales y escépticos coadyuvó a elevar en gran manera la credibilidad de la Resurrección. Recordé las conclusiones del historiador N.T. Wright, autor del volumen de 741 páginas Jesus and the Victory of God (Jesús y la Victoria de Dios) y profesor invitado de la Universidad de Harvard:

No está bien replegarse en la "Ciencia" como si ésta hubiera desautorizado la posibilidad de la Resurrección. Cualquier científico verdadero dirá que la Ciencia observa lo que sucede normalmente; la explicación cristiana dice de forma concreta que lo que sucedió en el caso de Jesús no es lo que acontece normalmente. Por mi parte, como historiador, prefiero la solución elegante y esencialmente simple a la que no incluye ni explica todos los datos: Esta solución consiste en afirmar que los primeros cristianos creían que Jesús había resucitado corporalmente de los muertos, y en explicar esta creencia declarando que estaban diciendo la verdad.

Mientras Licona terminaba su exposición y se relajaba en el sofá, eché un vistazo a mi bloc de notas.

Después de estudiar las objeciones a la Resurrección más actuales -y más convincentes- presentadas por musulmanes, ateos y otros escépticos, sabía que la historia tenía otra cara. ¿Hasta qué punto eran convincentes los argumentos contrarios? ¿Cómo respondería Licona? ¿Saldrían indemnes las evidencias que acababa de presentar o se desmoronarían bajo el riguroso escrutinio de sus oponentes?

-¿Por qué no comemos algo? --sugerí mientras me levantaba y estiraba los brazos-. Después veremos qué tal les va a sus argumentos en el siguiente turno de preguntas.




¿Quién es Lee Strobel?